MÓNICA QUIERE SER MERLÍ
Buenos días a todos/as! En esta décimo séptima entrada de mi blog, con la sospecha de que voy a repetirme más que el ajo puesto que mis compañeras Ane y Raquel también lo han puesto, me gustaría hablar de mi Merlí. Y digo mi Merlí porque me encantó el personaje, disfruté muchísimo con esa serie y con el fabuloso papel que hace Francecs Orella poniéndose en la piel de ese fantástico profesor de Filosofía, el que a mí tanto me hubiera gustado tener.
Empecé viendo esa serie ya hace unos años cuando echaron en la Sexta su primera temporada y me enganché muchísimo, luego dejaron de echarla y el año pasado durante mi confinamiento la volví a retomar en Netflix. Vi otra vez la primera temporada y luego las otras dos temporadas que no había visto. He de decir que esta serie me ha influido un poquito a la hora decidirme a dar este paso de embarcarme en la aventura docente. Merlí es uno de esos profesores que aporta mucho a la sociedad y de alguna manera la historia me hizo reflexionar acerca de lo que yo podría aportar a la sociedad, de cómo podría yo devolverle de alguna manera a esta sociedad todo lo que me ha hecho por mí.
Empiezo haciendo un breve resumen de la serie, Merlí es una serie de televisión catalana (de hecho está doblada del catalán al castellano) que cuenta la historia de Merlí Bergeron un hombre muy particular que huye de los estereotipos y con una personalidad muy marcada. Al principio de la serie vemos un hombre de unos 50 al que la crisis y la separación de su mujer le habían hecho perder su casa y le habían empujado a volver a vivir en la casa de su madre con su hijo, un adolescente de 15 años al que curiosamente termina dando clase de filosofía. Le ofrecen un trabajo como profesor de filosofía en un instituto que termina aceptando y ahí empieza su relación de profesor/tutor con un grupo de alumnos de primero de bachillerato del bachillerato de letras. Con sus maneras de dar clase, de intentar despertar el interés de los alumnos, de intentar desarrollar su pensamiento consigue hacerse fácilmente con los alumnos, algunos más rebeldes que otros, y consigue hacerse también su guía y su orientador y el tutor que todos hubiéramos querido tener. Es verdad que sus formas no son muy correctas porque dice muchos tacos y se salta las normas sistemáticamente, pero consigue encender en todos los alumnos la chispa del libre pensamiento, de la sabiduría, del conocimiento y les ayuda a descubrirse a sí mismos.
El estilo pedagógico de Merlí, dentro de las categorías establecidas por Octavi Fullat en su libro PAIDEIA, podría definirse dentro de la pedagogía antiautoritaria puesto que no es muy amigo de las normas y sus métodos son libres y centra toda la atención en los alumnos a los que les estimula para pensar libremente y tomar sus propias decisiones. También su método podría encajar en la pedagogía activa puesto que el centro de de atención son sus alumnos y aplica métodos poco tradicionales en sus sesiones de clase. Y por último también puede acercarse a la pedagogía personalista puesto que propone recursos a cada alumno en función de sus necesidades. Ésta última pedagogía se pone muy de manifiesto en la relación que establece con su alumno “favorito”, Pol que es un chico un tanto malote abocado al fracaso escolar, con un mal autoconcepto y una baja autoestima en el que Merlí ve mucho potencial como filósofo y le anima a seguir estudiando y a pensar, motivándole y creándole experiencias de éxito que terminan por subirle la autoestima y lograr que continúe sus estudios y que se decida a estudiar filosofía. Os dejo un fragmento de la serie que me gustó especialmente.
En cuanto al estilo de profesor según la clasificación de Reddin, me parece que podría encajar en un estilo de líder realizador ya que fomenta el compromiso de los alumnos, utiliza la participación adecuadamente, estimula el logro de mayor rendimiento y coordina a otros en el trabajo.
Yo quiero ser ese profesor! (Aunque a mí en el test me ha salido estilo complaciente conciliador, el siguiente era líder realizador). Ese es el verso que me gustaría aportar. Me encanta cómo plantea nuevos métodos, como se enfrenta a la clase y como se impone cuando debe. Me encantaría poder despertar esa pasión y esas ganas en mis alumnos y enseñarles mis experiencias de vida si eso les sirve para motivarse y seguir adelante. El camino no es largo si el destino vale la pena 😉.
Gracias por leerme!
¡Me encanta esta serie! Desde luego que Merlí es todo un gran tutor. Estoy segura de que nosotras también lo lograremos. ¡Saludos! :)
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